Nirvana

Primera parte
Para la filosofía shramánica, es el momento en el que el ser (esencia) es liberado tanto del sufrimiento (Dukkah) como del ciclo de renacimientos. Para el hinduismo, jainismo y budismo se alcanza mediante diversas prácticas espirituales que dan fin a la actividad mental común; lo que conlleva a la liberación espiritual. Para los Occidentales el nirvana es la quietud y la paz. La persona que experimenta el nirvana se compara con un fuego que se apaga cuando se agota el combustible que le daba vida, si considerámos el significado de nirvana a partir del hinduismo debido a que procede de un verbo que significa enfriarse o apagarse, es adecuada la metáfora. Este combustible sería la falsa idea del YO, que causa (y es provocada por) el deseo, la necesidad, la conciencia, el nacimiento, la muerte, la codicia, el odio, la confusión y la ignorancia.

Derivado de lo anterior, el nirvana no debe ser un sitio o un estado, sino una verdad absoluta al ser extinguidas las llamas de la lujuria, el odio, la codicia y la ignorancia. Cuando una persona se encuentra en estado nirvana, rompe su ciclo de transmigración (reencarnación), que de otra manera sería eterno. En el hinduismo se dice que es la unión con el Uno Absoluto (Brahman). En este caso el nirvana en su contexto de moksa (liberación del Samsara o del ciclo de nacimientos y muertes repetidos), en el que el alma o atman se fundirá con la divinidad o lo absoluto, es decir la fusión del alma con la divinidad. Hay diversas acepciones de nirvana (liberación) como tantos credos (dársanas) existen en la cultura hindú.

En el budismo, Siddhartha Gautama (Buda) decía que: "Hay una condición en donde no hay tierra, ni agua, ni aire, ni luz, ni espacio, ni límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni  ideas, ni falta de ideas, ni este mundo, ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa, ni efecto, ni cambio, ni detenimiento".
Es difícil (casi imposible) definir el nirvana con palabras, pero sencillo es definir lo que no es...
  • No es la existencia común a la que está sujeto el ser humano.
  • No tiene principio ni fin (no es medible en el tiempo).
  • No se puede generar o fabricar.
  • No tiene dualidad (para mi "Sólo existe")
  • No es un estado subjetivo de consciencia.
  • No está condicionado a nada o por nada.
En algunos casos (se deberá analizar las diversas posturas, en algunos casos por cuestiones religiosas, si se marcan los cambios en los tiempos)
  • No es ningún tipo de desarrollo o conversión.
  • No tiene partes o etapas que se puedan diferenciar unas de otras.

Escenarios

Zen
Filosofía japonesa que busca la comunión del hombre con la naturaleza interior de las cosas. Es una experiencia personal que llega al fondo de la vida, en donde el ser humano puede ver lo eterno que existe en lo más pequeño y simple.
De lo anterior se deriva que el arte es uno de los caminos que ayuda a avizorar la esencia de la vida, detectar el pulso de la naturaleza y acercarnos a la iluminación, que en el Zen se denomina SATORI.
Hay que tener presente que vivimos momentos que no tienen explicación teórica y sólo através de la experiencia directa, personal e intransferible, se le puede dar credibilidad y valor.

¡Cada momento de luz enriquecerá nuestro espíritu!

Una Mujer

Mi búsqueda: Una Mujer
(Rafael Martín del Campo)*

En mi paso por este mundo he conocido personas de todas las clases sociales, pero a fin de cuentas sólo se ha tratado de gente, y lo que yo busco es: ¡Una Mujer!

“Una mujer” que no sea una muñequita de aparador, ni la rosa candorosa e ingenua. Ni tampoco que sea la hermosura mercenaria, ni la madre sumisa y abnegada o esclava del hogar. Busco una mujer que se atreva a ser ella misma con todas sus potencialidades.

“Una mujer” que no tema ser fuerte, segura e independiente, pues con ello no pierde su femineidad y, en cambio, toma el lugar que le corresponde en la evolución de la pareja.

“Una mujer” dispuesta a descubrir y a desarrollar todos sus valores y su potencial, porque los hombres no maduramos emocionalmente jamás si tenemos compañeras, madres o hermanas que han dado poca importancia al crecimiento como persona. La evolución supone un crecimiento compartido.

“Una mujer” que me descargue de todo el peso de un amor no entregado, porque nunca antes alguien lo había recibido por completo.

“Una mujer” que me ayude a verme como soy, no como creo que soy. Que tenga tacto al decirme mis defectos en el momento en que soy más receptivo, para que digiera la crítica constructiva y pueda así florecer como persona.

“Una mujer” que sea tierna, sin perder firmeza, seria sin ser solemne; deseosa de superarse sin sentirse superior; dulce, sin ser melosa, y con frescura de joven, sin ser pueril.

“Una mujer” que sea mi compañera en todo: desde tender la cama juntos, hasta adentrarnos en una aventura intelectual, pasando por la experiencia de trabajar hombro con hombro y recorrer el parque en bicicleta.

“Una mujer” que no se alarme si alguna vez me ve llorar –pues quiero recuperar esa capacidad de expresión reprimida por el machismo– y que me aliente a <> de ser débil y a pedir ayuda a pesar de ser el hombre fuerte.

“Una mujer que descubra lo que le gusta en la vida, y que se esfuerce por averiguar lo que quiere de la misma, teniendo el valor de pagar el precio de sus más grandes anhelos.

“Una mujer” que no se deje utilizar y que nunca manipule a otro ser humano, incluyendo a su pareja, pues no tiene objeto caer en una simbiosis destructiva, cuando existe una alternativa luminosa de un enriquecimiento recíproco.

“Una mujer” que sepa que el hombre está llamado a ser el más elevado de los seres vivientes; y que ella como mujer, fue concebida como la más sublime de las creaciones del universo.

…Cuando la encuentre, la amaré intensamente.

 
Pareciera que el texto anterior describe a "Una mujer perfecta" para "Un hombre -que en igualdad de circunstancias debería ser- perfecto" curiosamente no es así. Desde mi perspectiva ambos seres somos perfectibles, y más tratándose de sentimientos. Pocas son las veces que nos sentimos comprendidos y complacidos con el comportamiento del otro, generalmente lo criticamos y en ello encontramos una forma de confrontarlo hasta llegar a los insultos. En un programa que vi hace algún tiempo en televisión abierta, comentaron que el conocernos a nosotros mismos nos permite conocer al otro, es decir a aquel o aquellos con quienes convivimos. Entonces comprendí que si en el pasado siempre tuve conflicto con mi padre y mis hermanos por mi comportamiento, resultaba obvio que con mi esposo pasara lo mismo. Desde hace años (más de 20) he cultivado un crecimiento personal a partir de: Primero el amor propio, Segundo desapego de mi amor propio y Tercero análisis de mi proceder ante el amor propio de los demás. Sé que no es sencillo vivir conmigo, lo digo honestamente porque sé quién soy, sé que como ser con fisiología femenina, me trastornan las hormonas; haber identificado esos procesos y corregirlos, es un acto de voluntad para una mejor forma de vivir. Es difícil, pero cuando se logra hay un cambio radical en todo lo que nos rodea y por consiguiente los otros cambian su comportamiento con nosotros...

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